No
corras
(Tercetos endecasílabos encadenados)
Ten
cuidado hermano en tu caminar,
no sea que
al hacerlo tan deprisa,
tu fatiga
no te deje mirar,
de los
chiquillos su inocente risa,
de la
primavera sus lindas flores,
o del
suave viento sentir su brisa,
que en su
seno mezcla aromas y olores,
de azahar,
mujeres, rosas, jazmín…
que en el
alma despierta los amores.
No corras
tanto amigo, pues al fin
no
llegarás antes ni más temprano,
de lo que
el suave viento en su trajín,
estime a
bien llevarte de su mano,
y
aconsejar tu oído en el camino,
pues no
has de ser amigo, sino hermano,
de quien
comparte contigo su vino,
y te ayuda
por encima de todo,
sin
importarle clavarse tu espino.
No corras,
camina codo con codo,
con la
alegría, la paz, la esperanza,
no
permitas que sea de otro modo
y en ti se
abra camino la añoranza
de nunca
haber mirado una amapola,
de jamás
haber bailado una danza,
de nunca
haber jugado con una ola…
¡Ojalá no
debas nunca gritar!
Tanto
correr y tengo mi alma sola.
Juan
Benito Rodríguez Manzanares
Valencia - España
Con este poema participo del cuarto Concurso de Poesía de Heptagrama.
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